miércoles, 17 de diciembre de 2008

"¡DAME HIJOS O MUERO!"


El avivamiento es imperativo porque las compuertas del infierno se han abierto sobre esta degenerada generación. Necesitamos (y decimos que queremos) avivamiento. Sin embargo, los cristianos elegantes y superficiales del presente quisieran el Cielo abierto y el avivamiento servido como por una máquina expendedora de gaseosas.


Pero Dios no ha mecanizado su glorioso poder para adaptarlo a nuestro calendario religioso.
"Deseamos que venga el avivamiento a nosotros como vino en las Hébridas," dijo hace poco un pastor. Pero, ¡hermanos! ¡el despertamiento no vino a las islas de Escocia por sólo desearlo! Los cielos fueron abiertos y el gran poder de Dios sacudió aquellas islas porque, "frágiles hijos del polvo…


santificaron un ayuno y convocaron a solemne asamblea" y esperaron con lágrimas, cansancio y dolores de parto ante el trono del Dios vivo. Esa visitación vino porque Aquel que buscó una virgen para engendrar Su Hijo Amado, halló un pueblo de pureza virginal en aquellas almas de visión y pasión ardiente.



Ellos tenían un solo motivo al orar. Ninguna petición fue manchada por la necesidad de salvar la cara a alguna denominación decadente. Su ojo era sencillo, deseando sólo la gloria de Dios. No les movía la envidia de otro grupo que les sobrepasara en crecimiento, sino que estaban celosos por Jehová de los Ejércitos, cuya gloria estaba en el polvo, "las murallas arruinadas y las puertas consumidas con fuego."

Para atraer el mover del Espíritu Santo, una iglesia evangélica, basada en la Biblia no basta. Amados, tenemos miles de iglesias así alrededor del mundo.Una señorita de diecisiete años y un joven de la misma edad pueden ser padres, y hasta pueden estar casados legalmente, pero, ¿justifica esto el engendrar?

¿Tendrán seguridad financiera para cubrir las necesidades? ¿Son mentalmente maduros para guiar ese niño en el camino que debe andar? El avivamiento moriría en una semana en algunas de nuestras iglesias "bíblicas", pues, ¿Dónde están las madres en Israel para cuidar a los recién nacidos? ¿Cuántos de nuestros creyentes son capaces de guiar un alma de las tinieblas a la luz de Cristo? Sería tan lógico tener nacimientos espirituales en la condición en que están algunas iglesias como poner un bebé en manos de un retrasado mental.


El nacimiento de un hijo natural es precedido por meses de carga y días de dolor. Así es el nacimiento de un hijo espiritual. Jesús oró por Su Iglesia, pero para lograr su nacimiento espiritual se entregó a la muerte. Pablo oraba "noche y día... con vehemencia" por la iglesia; y además estaba con dolores de parto por los pecadores. Fue "Cuando Sión estuvo de parto que engendró hijos."



Aun cuando los predicadores claman semana tras semana: "Tenéis que nacer otra vez," ¿cuántos pueden decir con Pablo: "Aunque tuviereis diez mil ayos en Cristo, no tenéis muchos padres, pues yo os engendré en Cristo Jesús por la palabra verdadera del Evangelio"? Así, los engendró en la fe. No dice que oró meramente por ellos, sino implica que estuvo de parto por ellos. Si durante el último siglo los alumbramientos físicos hubieran sido tan escasos como los nacimientos espirituales, la raza humana casi se habría extinguido.


"Debemos orar para vivir la vida cristiana," decimos; cuando la verdad es que debemos vivir la vida cristiana para orar. "Si estuviereis en Mí..., pedid" (o sea, orad). Ya sé que "pedir" incluye solicitar a Dios la salvación de nuestros amados. Pero orar es más que pedir. Orar es ciertamente ponernos bajo el dominio del Espíritu Santo a fin de que El pueda obrar en y por nosotros.En el primer capítulo del Génesis vemos que cada cosa con vida producía fruto según su especie. Del mismo modo, ¿no tendría cada alma regenerada que traer otras almas a luz?
Yo os engendré mediante el Evangelio. ~ Pablo

¡Oh hermano, ora! A pesar de Satanás, ora. Emplea horas en oración. Antes descuida a los amigos que el orar. Mas bien ayuna y piérdete el desayuno, el almuerzo, el té, la cena - el sueño - antes que descuidar la oración. Y no debemos hablar acerca de la oración, debemos orar con vehemencia. El Señor está cerca. El viene calladamente mientras las vírgenes duermen. ~ Andrés A. Bonar

Pasaron siete años... antes que Carey bautizara el primer convertido en la India.... antes que Judson ganara el primer convertido en Birmania....
que Morrison trabajó antes que el primer chino viniera a Cristo.... Moffat declara que esperó para ver la primera evidencia del mover del Espíritu Santo sobre los Bechuanas en Africa.... antes que Henry Richards trajera el primer convertido en Banza Manteka. ~ A. J. Gordon
Oración-la sangre del alma ~ George Herbert

Por ejemplo, conozco hombres que predican hoy sermones que predicaron veinte años atrás, que ya no traen vida.




Estos predicadores años atrás oraban. Uno me dijo: "Es cierto, hermano, ahora no oro tanto como lo hacía antes, pero el Señor comprende." ¡Ay! ¡El comprende!… pero no nos excusa por estar más ocupados que lo que El quiere que estemos. Es verdad que la ciencia ha aliviado algunos de los sufrimientos que nuestras madres conocieron al dar hijos al mundo, pero la ciencia nunca podrá acortar los largos meses de embarazo. Del mismo modo, nosotros los predicadores hemos hallado medios más fáciles de conseguir que la gente venga al altar para salvación o para ser llenos del Espíritu Santo.



Para la salvación se permite a la gente que sólo levante la mano, y "listo," los gemidos al pie del altar son eliminados. Para ser llenos del Espíritu Santo -se dice a la gente- "solo ponte de pie donde estás y el evangelista orará por ti y serás lleno." ¡Qué vergüenza! Hermano, antes que el milagro tenga lugar, verdadero avivamiento y nacimiento de almas todavía demandan dolores de parto.

La venida de un bebé al mundo incomoda el cuerpo de la madre. Así el crecimiento del "cuerpo" de un avivamiento y la agonía de intercesión incomoda la iglesia. La futura madre siente más y más la carga a medida que se acerca el tiempo del nacimiento ( a menudo pasando horas de desvelos y lágrimas.) Así, las lámparas del santuario han de quemar a medianoche mientras intercesores angustiados derraman sus almas cargando la iniquidad de una nación. La futura madre, a menudo, pierde el deseo de comer, y por amor al que ha de nacer se niega ciertas cosas. Así, la negación de comida y un amor que consume se apodera de los creyentes, que se avergüenzan de la esterilidad de la iglesia.

Cuando las mujeres están embarazadas, a medida que se acerca el alumbramiento, se ocultan de las miradas públicas. (Así, por lo menos, lo solían hacer.) Del mismo modo, los que conocen dolores de parto en el alma se ocultan de la publicidad y buscan el rostro del Dios santo.

Para espiritualizar esto diremos que su oración no era de rutina, sino de desesperación, pues había sido presa del dolor, pasmada de vergüenza y humillada por su esterilidad. Predicador, si tu alma es estéril, si las lágrimas están ausentes de tus ojos, si los convertidos están ausentes de tu altar,



¡no te conformes con tu popularidad! ¡rehusa el consuelo de tus títulos o de los libros que hayas escrito!
Sincera pero apasionadamente, invita al Espíritu Santo a inundar tu corazón de dolor porque eres espiritualmente incapaz de dar a luz .
¡Oh, el reproche de nuestros altares estériles! ¿Crees que el Espíritu Santo se deleita en nuestros órganos eléctricos, nuestros pasillos alfombrados, nuestras nuevas decoraciones, si la cuna está vacía? ¡De ningún modo! ¡Oh, que el silencio de muerte del santuario pueda ser roto por el bendito grito de recién nacidos!

No hay reglas fijas para el avivamiento. Aunque los bebés nacen en todas partes por el mismo proceso, ¡cuán diferentes son entre sí! ¡No hay copias exactas! Por el mismo proceso de dolor de alma y oración insistente y carga por la esterilidad se han producido todos los avivamientos en todas las edades. Pero ¡cuán diferentes han sido los avivamientos entre sí!

A Jonathan Edwards no le faltaban congregaciones, y no tenía apuros financieros, pero el estancamiento espiritual le aterrorizaba. La vergüenza de la falta de conversiones doblegó sus rodillas y golpeó su espíritu de tal modo que su alma herida se aferró al trono de gracia en silencioso gemir hasta que el Espíritu Santo vino sobre él. La Iglesia y el mundo conocen la respuesta de sus victoriosas vigilias. Los votos que hizo, las lágrimas que derramó, los gritos que salieron de su boca, todo está escrito en el libro las crónicas de las cosas de Dios.

mismo modo Zinzendorf, Wesley, etc. que fueron sus parientes espirituales, (pues hay una aristocracia del Espíritu como la hay de la carne.) Tales hombres desprecian todos los honores y buscan tan sólo ser honrados por el Espíritu Santo.
Las historias políticas y militares se desarrollan alrededor de simples individuos. La historia está tapizada con nombres de hombres que se invistieron de poder de una manera u otra y muchas veces hicieron temblar el mundo. Piensa en el genio maléfico de Hitler.

¡Cuántos reyes destronó, cuántos gobiernos derribó, cuántos millones de tumbas llenó! Fue para nuestra edad un azote mayor que diez plagas. La Biblia dice que en los últimos días, cuando hombres impíos obran impíamente, "el pueblo que conoce a su Dios se levantará y hará proezas.


" No los que cantan acerca de Dios ni los que escriben y predican acerca de Dios, sino los que conocen a su Dios, serán fuertes y harán proezas. El hablar acerca de comida no llena el estómago, ni el hablar de ciencia hace sabios; ni el hablar de Dios significa que las energías del Espíritu Santo están con nosotros. Hacemos bien en contemplar el hecho de que el avivamiento viene como resultado de una sección de la iglesia limpiada, humillada e inclinada en súplicas e intercesión.


Una iglesia que ve su generación presa de la falsa religión y le enferma la visión de los millones que perecen; entonces espera… quizás días, semanas y aún meses, hasta que el Espíritu mueve sobre ella y los cielos se abren con la bendición de avivamiento.


Las mujeres de la Biblia que habían sido estériles fueron las que trajeron los hijos más nobles: -Sara, estéril hasta los noventa años, engendró a Isaac. -Raquel, cuyo doloroso grito: "¡Dame hijos o muero!" fue atendido, engendró a José, quien libró la nación. -La mujer de Manoa dio a luz a Sansón, otro libertador de su nación. -Ana, un alma quebrantada, sollozando en el santuario, haciendo votos y continuando en oración ignoró, el reproche de Elí, derramó su alma y recibió su respuesta en Samuel, que vino a ser el profeta de Israel. -La estéril viuda, Rut, halló misericordia y dio a luz a Obed, quien engendró a Isaí, el padre de David, de cuya descendencia vino nuestro Salvador.-De Elisabet, estéril por muchos años, vino Juan el Bautista, de quien Jesús dijo que no ha habido otro profeta más grande entre los nacidos de mujer. Si la vergüenza de la esterilidad no se hubiese apoderado de estas mujeres, ¡qué hombres poderosos habría perdido la historia!
Como el niño concebido pronto se mueve dando señales de vida, así es con el avivamiento.

En el siglo XVI, Knox se hizo eco del grito de Raquel clamando, "¡Dame Escocia o me muero!" Knox murió; pero mientras Escocia viva Knox vivirá. Zinzendorf tuvo gran dolor y vergüenza por el estado infructífero y sin amor de los moravos. Fue derretido y motivado por Espíritu Santo hasta que, repentinamente, descendió el avivamiento cerca de las once de la mañana el miércoles 13 de agosto de 1727. Así comenzó el avivamiento moravo donde nació una reunión de oración que duró cien años. De aquella reunión vino un movimiento misionero que alcanzó los fines de la tierra.

La Iglesia de nuestros días debería estar preñada de apasionada propagación, mientras a menudo su mensaje es solo una pálida propaganda. Sin duda, los métodos de dar a luz han cambiado con los adelantos de la ciencia; pero decimos otra vez que la ciencia, amada por los doctores, no puede acortar los nueve meses de embarazo. Hermanos, somos vencidos por el elemento tiempo. El predicador y la iglesia, demasiado ocupados para orar, están más ocupados de lo que el Señor quiere.
Si le diéramos tiempo a Dios El nos daría almas eternas. Si reconocemos nuestra impotencia espiritual e invocamos Su nombre, El hará brillar nuestra luz como la luz del medio día.

La iglesia tiene montones de consejeros, pero, ¿dónde están los que agonizan? Las iglesias, que se alaban por un récord de alta asistencia, quizás tengan que admitir un récord de niveles bajos en nacimientos espirituales.

Podemos acrecentar nuestras iglesias sin acrecentar el Reino. (Conozco una familia en la cual todos los hijos son adoptados. Muchos de nosotros, los predicadores, tenemos más hijos adoptivos que nacimientos.) El enemigo de la multiplicación es el estancamiento. Cuando los creyentes sin frutos nos sintamos apesadumbrados y la esterilidad espiritual nos angustie, entonces palpitaremos con santo temor y oraremos con santo fervor y produciremos con santa fertilidad. En el almacén de Dios no hay "días de liquidación;"
el precio del avivamiento es siempre el mismo: dolor de parto.

¡Esta raza arruinada requiere un avivamiento!
TOMADO DEL LIBRO: ¿POR QUÈ NO LLEGA EL AVIVAMIENTO? por LEONARD RAVENHILL.
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jueves, 11 de diciembre de 2008

"LA GENERACIÓN ACTUAL NO SABE SOPORTAR"

Una de las cosas más lamentables de esta nueva generación de creyentes es precisamente el creer que las cosas se dan de manera rápida. Sin pagar un precio y que se pueden conseguir los favores espirituales a costa de decir o “reclamar” o “decretar”.
Este “nuevo” evangelio relativista y subjetivo ligero y adulterado ha causado que el día de hoy las palabras sacrificio, tribulación, dolor sean totalmente olvidadas por estos creyentes modernos. Caro será el precio que habrán de pagar aquellos que arrastrados por estos predicadores se den cuenta que han sido engañados. La situación económica del mundo será la perfecta oportunidad para los cristianos de hoy de poder demostrar de que estamos hechos. Les dejo este comentario tan acertado del hno. David Wilkerson.

Soportar significa: “Seguir adelante a pesar de las dificultades; resistir pacientemente sin rendirse”. En resumen, significa agarrarse. Pero esta palabra significa poco para la presente generación. Hoy en día, muchos cristianos han tirado la toalla: han tirado la toalla para con sus esposas, sus familias y su Dios.

Debemos cobrar esperanza. Vea usted, tal como los sufrimientos de Pablo nunca lo dejaron, tampoco lo hizo su revelación, su madurez, su profunda fe, su firme paz. El dijo: “Si voy a ser un hombre espiritual, si de verdad voy a agradar a mi Señor, entonces no puedo huir de mis circunstancias. Voy a agarrarme y nunca rendirme. Nada en la Tierra me podrá dar lo que cada día recibo del Espíritu de Dios en mi prueba. Él está haciendo de mí, un hombre espiritual”.

La vida de Pablo “respiraba” el Espíritu de Cristo. Y así es con toda persona espiritual. El Espíritu Santo hace que del interior de ese siervo broten brisas celestiales de Dios. Esta persona no es abatida; no murmura ni se queja por su suerte. Puede estar pasando la prueba de su vida, pero sigue sonriendo, porque sabe que Dios está trabajando en ella, revelando su gloria eterna.


Pedro toca este asunto, diciendo: “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente” (1 Pedro 2:19). Luego, él añade: “Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 Pedro 2:20-25).

El apóstol Pablo manda: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2 Timoteo 2:3). Finalmente, el Señor mismo nos da la siguiente promesa: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13).

Le pregunto, ¿cuál es su dificultad? ¿está su matrimonio bajo presión? ¿está su trabajo en crisis? ¿tiene usted un conflicto con algún familiar, algún jefe o algún amigo que lo haya traicionado?


Debemos cobrar esperanza. Vea usted, tal como los sufrimientos de Pablo nunca lo dejaron, tampoco lo hizo su revelación, su madurez, su profunda fe, su firme paz. El dijo: “Si voy a ser un hombre espiritual, si de verdad voy a agradar a mi Señor, entonces no puedo huir de mis circunstancias. Voy a agarrarme y nunca rendirme. Nada en la Tierra me podrá dar lo que cada día recibo del Espíritu de Dios en mi prueba. Él está haciendo de mí, un hombre espiritual”.


La vida de Pablo “respiraba” el Espíritu de Cristo. Y así es con toda persona espiritual. El Espíritu Santo hace que del interior de ese siervo broten brisas celestiales de Dios. Esta persona no es abatida; no murmura ni se queja por su suerte. Puede estar pasando la prueba de su vida, pero sigue sonriendo, porque sabe que Dios está trabajando en ella, revelando su gloria eterna.
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lunes, 1 de diciembre de 2008

¿POR QUÉ NO LLEGA EL AVIVAMIENTO? PARTE 2


Suponte que tuviésemos buques pesqueros con el mayor confort, el más moderno equipo de radar,Instalación eléctrica y aparejos de pesca movidos mecánicamente, y les viéramos salir a alta mar yvolver mes tras mes con bodegas vacías. ¿Qué excusa daríamos para su esterilidad?

Sin embargo,millares de iglesias ven sus altares y hasta sus bancos vacios semana tras semana y año tras año, y cubren su estéril situación mal aplicando el versículo «Mi Palabra... no volverá a Mi vacía». (¡Digamos, de paso, que éste parece ser uno de los pocos textos que los dispensacionalistas olvidan que fue escrito para los judíos!)


El triste hecho es que el fuego de los altares está ardiendo muy débilmente o se halla apagado del todo. La reunión de oración está muerta o moribunda. Por nuestra actitud con respecto a la oración parecemos estar diciendo a Dios que lo que fue empezado en el espíritu podemos terminarlo en el poder carnal.

¿Qué iglesia pide a su candidato al pastorado cuánto tiempo emplea en oración?

la luz de la historia os diría que un ministro del evangelio que no dedique dos horas diarias a la oración no vale un céntimo, sean cualesquiera los títulos que posea.

En tanto, el diablo ha Sustituido la doctrina cristiana de la regeneración por la reencarnación budista; al Espíritu Santo, por los espíritus familiares del espiritismo; los milagros, por las curaciones psicológicas de la Ciencia Cristiana;
a Cristo, por el Ecumenismo capitaneado por Roma.

Contra estos dos males gemelos, aunque aparentemente antitéticos, el sistema ateo y la organización religiosa nominal, ¿qué tiene la verdadera Iglesia Cristiana para ofrecer? La mayor somnolencia; tanto en el púlpito como en la Prensa ha tomado el lugar de la contraofensiva religiosa de siglos pasados.
Hasta Roma ya no nos llama protestantes, sino acatólicos, o hermanos separados. ¿No es esto significativo?




¿Quién contiende hoy eficazmente por la fe una vez dada a los santos? ¿Dónde están nuestros valientes guerreros de los púlpitos?

Los predicadores, que deberían estar «pescando hombres», están buscando cumplimientos y halagos humanos. Los predicadores, que antes sembraban semillas, siembran ahora perlas de intelectualismo. (¡Imaginaos qué cosecha produciría un terreno sembrado con perlas!)


¡Muera con esta predicación paralítica que carece de poder porque ha sido engendrada en una tumba en vez de en una matriz viva, pues procede de un alma sin fuego del Espíritu Santo, ni oración!

Si Dios nos llamó al ministerio, queridos hermanos, os digo que debemos empeñarnos en obtener la unción. Sobre todas las cosas buscadas, busca la unción, a menos que nos conformemos con altares estériles adornados de intelectualismo sin unción. Nuestra oración, sin embargo, necesita ser engendrada y perseguida con una energía incansable, una persistencia imperturbable y un valor que nunca desfallezca.

II. LA ORACION SE APODERA DE LO ETERNO
Ningún hombre es más grande que su vida de oración. El pastor que no ora está jugando en religión;el pueblo que no ora está extraviado. El púlpito puede ser un escaparate de humanos talentos, pero la cámara de oración no tiene ventanas al exterior.Pobre como se muestra la Iglesia hoy día en tantas cosas, lo es más en cuanto a la oración.
Tenemos muchas organizaciones, pero pocos penitentes; muchos espectáculos y actores, pero pocos orantes;




muchos cantores, pero pocos corazones heridos; grandes pastores y débiles guerreros de Cristo; mucho aparato, pero poca pasión; muchos actuantes, pero pocos intercesores; muchos escritores, pero pocos luchadores. Fallando en esto fallamos en todo.


Los dos requisitos para una vida cristiana victoriosa son visión y pasión; ambos son nacidos y sustentados por la oración. El ministerio de la predicación está abierto a pocas personas, pero el ministerio de la oración —el más elevado de todos los ministerios humanos— está abierto a todos. Los adolescentes espirituales dicen: «Hoy no iré al templo; sólo es una reunión de oración.» Creo que Satán tiene poco que temer hoy día de los púlpitos. Pero experiencias pasadas la obligan a levantar todo su infernal ejército en contra del pueblo de Dios cuando ora.
Este mundo está precipitándose al infierno con una velocidad tal que el más veloz aeroplano es, al lado de tal marcha, como una tortuga; sin embargo, hay pocos de nosotros pueden recordar la última noche que dejaron de acostarse para pasarla en vela ante Dios en demanda de un despertamiento mundial. No nos sentimos movidos a compasión. Confundimos el andamio con el edificio. La
predicación de nuestros días, con su pálida interpretación de las divinas verdades, nos hace tomar la acción por unción, la comunión por nuevo nacimiento, y los balbuceos por despertamiento.

El secreto de la oración es el orar en secreto. El pecador cesa de orar y el que ora cesa de pecar. Somos mendigos en bancarrota, pero no estamos quebrantados, ni aun ligeramente doblados. La oración es profundamente simple y simplemente profunda. «La oración es la más sencilla forma de hablar, simplemente infantil; sin embargo, es tan sublime que sobrepasa y agota todo vocabulario
humano. Una catarata de palabras ardorosas tan grande como la del Niágara no impresiona a Dios ni le mueve. Una de las más ardientes y profundas intercesoras del Antiguo Testamento no tenía palabras.»
Sus labios se movían, pero su voz no se oía. Ninguno expresión lingüística. Hay «gemidos indecibles», que no pueden ser expresados con palabras.
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